La desaceleración de la construcción no afectará tanto a la economía como se pensaba en un principio por muchos economistas, dado que por cada cinco trabajos que se crean en el sector servicios, se crea uno en la construcción. Esto deja de manifiesto que el sector con más peso en la economía española sigue siendo el sector servicios, aunque la bajada del nivel de construcción se notará en la reducción de los puestos de empleo. No obstante, el sector de la construcción sigue siendo muy importante para la economía española. Lo deseable en este caso será que el la construcción sufriera una desaceleración lente solamente, mientras que el sector servicios se mantenga en su nivel pasado.
Por otra parte, el crecimiento de la economía española podría verse recortado si el barril de petróleo se mantiene a 100 dólares. Este hecho puede llegar a condicionar de manera efectiva la política monetaria española, ya que la subida de este bien tan necesario para la vida cotidiana puede mermar la capacidad adquisitiva a los países importadores de crudo, como es España, así como el aumento de los costes de producción en los países dependientes des este producto, pudiendo llegando a generar inflación, que restara negativamente en el crecimiento económica español en 2008.
De igual manera se afirma en diferentes fuentes que la fortaleza del euro frente a otras monedas puede amortiguar la subida del precio de esta materia prima tan codiciada, pero esto frenará el crecimiento de Europa y España de manera muy difícil de cuantificar.
Indicó además, que aunque el barril del petróleo no alcance los 100 dólares y se mantenga en 80 dólares, supondrá igualmente un “choque negativo” para la economía española, que restará competitividad y crecimiento y aumentará los desequilibrios, puesto que el cuadro macroeconómico del Gobierno para el próximo año se basa en un precio del barril de crudo de unos 70 dólares.
En cambio, la variable que más afectará al crecimiento español será la ralentización del mercado hipotecario, pero reconoció que la economía sufrirá el incremento del precio del petróleo de forma más o menos acusada en función de la evolución del tipo de cambio.