En los tiempos que corren observamos como la globalización está influyendo en todos los aspectos de nuestra sociedad. La educación juega un papel muy importante para el futuro de las nuevas generaciones.
Los docentes tienen una dura tarea para orientar a los alumnos en el aprendizaje de las materias, la reflexión del mundo que les rodea, la innovación y la creatividad entre otros campos.
El problema en la educación actual radica en que la concienciación del alumno de que es vital para su futuro es casi nula. La educación y el conocimiento que reciban hoy serán indispensables para que desarrollen su trabajo el día de mañana. Y que, también, sean personas con responsabilidades sociales, comprometidos con el mundo que les rodea en el futuro.
Para los profesores es muy difícil que su alumnado al completo les siga y muestren una actitud positiva con respecto a lo imparto. Partiendo de la violencia que se vive dentro y fuera de las aulas, a las que los más jóvenes están expuesto diariamente.
Los videojuegos con los que pierden su tiempo libre están basados en la destrucción del enemigo, en matar al adversario en la partida o simplemente en rivalizar por cualquier razón. Esta violencia es trasladada a las aulas y al entorno escolar en sí. Así muchos de los compañeros de los pequeños, y no tan pequeños, demonios escolares atemorizan al resto de sus compañeros e incluso a los docentes. Estos jóvenes vándalos colegiales no dejan que las clases sigan su cauce natural de la educación, las estropean y tuercen en detrimento de sus compañeros.
Las nuevas tecnologías facilitan la divulgación de estas fechorías escolares. Gracias a los móviles de los que disponen estos destructores graban son atropellos y los divulgan al resto de los de su clase, incluso se dan casos de que cuelguen sus actuaciones violentas contra sus compañeros en internet, para que todo el mundo se entere de sus hazañas y consigan el respeto de su camarilla.
El fin de la violencia escolar debe ser tratado desde su base tanto por profesores, alumnos, padres e incluso por nuestro gobierno. Reeducando a los protagonistas de estos capítulos violentos sin ningún asiento moral.